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El sector de defensa refuerza su liderazgo tecnológico con una inversión del 8,1% en I+D+i

La inversión en I+D+i sitúa a las industrias vinculadas a defensa, seguridad, aeronáutica y espacio como uno de los grandes motores tecnológicos del país, con impacto en autonomía estratégica, capacidades críticas y transferencia de innovación al conjunto de la economía. Las industrias vinculadas a defensa, seguridad, aeronáutica y espacio destinan de media el 8,1% de su facturación a innovación, mientras que la media de la industria española se sitúa en torno al 1%.

Así se desprende del informe ‘Impacto Económico y Social de la Industria de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio’ elaborado por PwC para TEDAE, la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio. El estudio también sitúa la intensidad innovadora de estas industrias por encima de la media del conjunto de la economía, que se encuentra en el 0,9%.

En 2024, las empresas asociadas a TEDAE dedicaron 1.466 millones de euros a actividades de I+D+i, un 23,5% más que el año anterior. El informe señala que esta inversión responde a la necesidad de desarrollar tecnologías avanzadas, soluciones de alto valor añadido y capacidades vinculadas a la autonomía industrial, la competitividad y la seguridad.

Además de su aportación directa, estas empresas generan un efecto arrastre sobre el ecosistema nacional de innovación. Según el estudio, su impacto total en I+D+i alcanza los 2.614 millones de euros al sumar la inversión indirecta que impulsan a lo largo de su cadena de valor.

INNOVACIÓN

El peso de la I+D+i refuerza el papel de la defensa, la seguridad, la aeronáutica y el espacio como ámbitos estratégicos para el desarrollo tecnológico del país. Tecnologías vinculadas a la ciberseguridad, la inteligencia artificial, los sistemas autónomos, las comunicaciones seguras, el espacio o la logística avanzada tienen impacto en capacidades críticas, pero también en innovación industrial y transferencia tecnológica.

Desde la Fundación Feindef explican que “la innovación se ha convertido en uno de los principales vectores de competitividad, autonomía estratégica y progreso tecnológico de nuestro país. El ecosistema de defensa, seguridad, aeronáutica y espacio desempeña un papel singular porque concentra capacidades de investigación avanzada, impulsa tecnologías críticas y favorece la colaboración entre empresas, universidades, centros tecnológicos y administraciones”.

Además, en la entidad destacan la importancia de la tecnología dual para la sociedad: “Muchas de las innovaciones que hoy generan valor para la sociedad, desde la ciberseguridad hasta la inteligencia artificial, las comunicaciones seguras o los sistemas autónomos, encuentran en este ámbito un entorno de desarrollo y maduración que posteriormente se transfiere a aplicaciones civiles y al conjunto de la economía.”


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